Se reiteran mis sospechas de que toda formula de identidad o identificación que se limita a la colección de palabras que se presentan como descriptivas existe en su función vital al juego de jerarquías de poder. Son palabras todas, impuestas por discursos que no necesariamente pertenecen a la "calidad identitaria" de los individuos que intentan ser categorizados; "mujer", "hombre", "hispanismo", "latinoamerica", "migrante", "americano", "español", "mexicano", "guatemalteco", etc. Es interesante como para que funcione esta terminología se tienen que inventar personajes (la raza cósmica, Gabriela Mistral, "la mujer", "el hombre", "el machista", "la feminista") que afirman representar esas identidades para formular y reformular idealismos identitarios, estereotipos. Estas ideas limitan y también exacerban los abusos de poder y las jerarquías ya que se puede identificar a otros facilmente dentro de estas categorías, pero sus mismas características, tan específicas a veces, permiten que todo mundo se lave las manos y diga, esa/ese no soy yo, no soy parte del problema.
Al estudiar más a fondo las relaciones de abuso doméstico en el cuento de "Cambio de Armas" y la película "Te doy mis ojos", se ve como estas funciones de poder se mantienen gracias a la idea o promesa de trasgresión, que no es nada más que un simulacro, como lo es la idea de una identidad fija, (el caso de la identidad nacional, la mujer, el hombre por ejemplo). Las identidades hacen creer a los individuos que están siendo representados, sin embargo la verdad es que no. Es así como se mantiene este circo, donde la mayor parte de la ciudadania mundial está de espectador, mientras unos cuantos se apoderan del malabarismo del poder. Nuestra evolución como humanidad parece no poder aspirar a más que ponernos al tanto de este circulo vicioso, de esta función en espiral, que se repite históricamente con sus diversas variaciones, pero manteniendose bajo los márgenes de su figura. Me pregunto, ¿No será este sentimiento de desesperanza producto de las carpas que mantienen ergido este circo en función? La esperanza descansa en que las estrategias ya no se coleccionan, se analizan. Debe abrirse aún más el campo de análisis pero para incorporar puntos de vista realmente alternativos.
Como dice la canción, La esperanza es lo último que se pierde....con razón nos va de la patada.... quién iba a culpar a la mendiga esperanza...