Tuesday, August 02, 2005

El engaño con el todo

En esta vida, nadie me conocera, nadie me contemplara abiertamente, pasare una existencia completamente basada en el hecho de ser sentido. Sere esclavo del vocabulario mas extenso, de una vida ilusoria que no se deja atrapar. En la sombra de mi imagen incompleta, abstracta y flacida, encontre que todo era hermoso. Ame todo lo que mi ojo encontro, todo era mio, y yo era de todo. Salvaria al mundo con solo vertir mi sangre, hablaria con los Dioses para pedirles paz, y ellos me la darian. Amaba al hombre y el me amaba a mi, en esos dias, que bautize como, “los antiguos dias de mi innocencia”. Despues segui existiendo con el tiempo, y los arboles extendieron sus brazos hacia el firmamento y mi cabeza parecia querer llegar al cielo con el paso del tiempo. En mi vida se atravesaron seres extraños, imagenes continuas que me obsequiaban una vida completa, una vida redonda esferica, sin entradas ni salidas. Al encontrarme dentro de esta esfera me vi falto de aire, y mis ojos se volvieron rojos, me rasgue la cara, me corte las venas, y por poco me ahogaba en un mar de mi propia sangre, mientras que unos me veian y se burlaban. Hasta que un dia me puse a llorar, desconsolado grite, un sollozo que casi llegaba a enterrarse a si mismo en la tierra, un grito desesperado que logro reventar esa burbuja causando una explosion que casi me dejo ciego. En ese momento, nacio el miedo, llego a ser concepto real de mi existencia. Y con el vino el dolor y la angustia, los dias grises, el desengaño, la insuficiencia, y el odio. El odio a la humanidad. Y desde ese momento, odie al hombre y el me odio a mi, y deje de hablar con los dioses, porque no podria permitir que se diera cuenta de que yo odiaba a su creacion. Me escondi, me dio temor, no pude ser hipocrita con Ellos. Y continue en esta gruta, en este hoyo que brota a cada rato y se desemboca como monte, casi llegando al cielo, mientras que mas me enterraba sobre la tierra. Y mi odio a la humanidad llego a ser nada mas que un apasionado amor frustrado por ella misma. Y me odie a mi mismo, no pude creer que habia caido, presa, de esta seduccion resplandeciente, estos sentimientos que traicionaron mi realidad, a mi persona, lo que yo creia era mi identidad, dejo de ser. Pero al darme cuenta de mi propia muerte, y al ver perdido el mas grande objeto de mi amor, volvi a darme al llanto, llorando pude ver que aun muerto seguia amando, cuando me di cuenta de que todo es nada. Ame a la nada como cuando un niño se esconde entre los brazos de su madre despues de haber sido victima de algun susto. La nada llego a ser todo para mi, y de ella me enamore. Pero al pasar el tiempo me di cuenta de que la nada era vil, pues ella me traicionaba con el todo.

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